Milei y Karina blindan la visita del Papa para esquivar la grieta y el reclamo social
El Gobierno armó un operativo fino con el Vaticano para que la llegada de León XIV no se convierta en un cuestionamiento a su política. Los dos puntos del lunes, el Cottolengo y la UCA, son los que más inquietan.
Javier Milei recibirá este domingo por la tarde al papa León XIV en Ezeiza, y la Casa Rosada apuesta a que la visita se mantenga en clave pastoral y de Estado, lejos de la grieta con el kirchnerismo. El objetivo oficial es cumplir con cada detalle de la organización y evitar que el Santo Padre apunte de manera directa contra las políticas del Gobierno.
La peregrinación se extenderá hasta el miércoles 11 de noviembre, con paradas en Luján y Córdoba además de Buenos Aires.
Karina al frente de la logística
Karina Milei se metió de lleno en la organización hace poco más de dos meses. Designó a Mara Gorini, la funcionaria con contrato precario que se ocupa de la logística de los actos públicos del Presidente y su hermana, para coordinar con el ceremonial vaticano. En el Episcopado reconocen la buena predisposición de ambas.
El secretario de Culto, Agustín Caulo, que juega con Santiago Caputo en la interna oficialista, fue uno de los funcionarios con más contacto con los emisarios papales y con los obispos. También participó de algunas conversaciones el secretario de Medios, Fabián Fernández.
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, diseñó las cápsulas de seguridad por las que se moverá el Papa y mantiene diálogo fluido con los obispos. Sandra Pettovello no intervino en la programación, pero tiene un vínculo estrecho con la jerarquía eclesiástica por educación y por la gestión de Cáritas.
Dos paradas con riesgo de roce
El lunes concentra los puntos más sensibles. A las 9.30, León XIV visitará el Pequeño Cottolengo Don Orione, en Claypole. Por la tarde participará del «Encuentro con el Mundo del Trabajo» en la sede de la UCA en Puerto Madero.
La primera parada puede reabrir el debate por la crisis en el sector de la discapacidad. En el Episcopado explican que las visitas papales suelen incluir centros de atención a la discapacidad o establecimientos penitenciarios, sin importar el momento histórico. Fuentes del peronismo con vínculo estrecho con la Iglesia sostienen que la diplomacia vaticana busca bloquear cualquier lectura política de lo que diga el Papa.
En la UCA no habrá dirigentes de la CGT ni de los movimientos sociales, muy críticos del rumbo económico. Solo cuatro personas vinculadas al mundo del trabajo entregarán documentación al Papa con una breve semblanza, y después hablará él.
El libreto y sus límites
Desde el oficialismo dicen no tener preocupación por posibles definiciones sociales o electorales del Pontífice. Lo resumen así: «Es una visita para todos los argentinos y no hacia un partido». También descartan que haya una pelea por fotos o abrazos.
Del lado eclesiástico bajan el voltaje y hablan de una visita guionada, aunque admiten que, si León XIV decide marcar una crítica, lo haría con un estilo «quirúrgico» y de fundamento teológico.
La lectura política es que el Gobierno busca capitalizar una visita histórica sin pagar costos, con una puesta en escena controlada y con Karina Milei como armadora. Pero la agenda del lunes deja expuesto el flanco social, y un solo gesto del Papa en el Cottolengo o en la UCA alcanzaría para volver a poner en discusión el ajuste.























