Milei vende abundancia de dólares, pero las reservas del Central apenas se movieron
Con exportaciones en camino a un récord, el relato oficial de la abundancia choca con una cuenta fría: de más de US$ 40.000 millones que entraron en nueve meses, a las reservas llegaron menos de US$ 5.000 millones. Deuda, turismo, utilidades y ahorro en dólares se llevaron el resto.
El Gobierno hace bandera de la abundancia de divisas, pero los números del Banco Central cuentan otra historia. Entre enero y septiembre, las reservas internacionales subieron solo US$ 4.997 millones, a pesar de un superávit comercial de bienes de US$ 26.567 millones y de ingresos financieros por otros US$ 14.296 millones.
El año cerraría con exportaciones del orden de los US$ 100.000 millones, un récord impulsado por la energía y el agro. Hasta septiembre, los exportadores liquidaron US$ 75.614 millones. Javier Milei resumió el momento diciendo que a la Argentina le «salen dólares por las orejas», y Luis Caputo sostuvo que ese flujo alcanzaría para sostener cualquier proceso de dolarización.
Adónde fue la plata
La cuenta de salidas es larga. Los intereses de deuda se llevaron US$ 9.771 millones, el turismo y las tarjetas US$ 7.562 millones, los servicios contratados afuera US$ 6.994 millones y el giro de utilidades de las empresas US$ 4.007 millones.
El rubro más pesado fue otro: la compra de dólares de particulares sin fines específicos sumó US$ 21.315 millones, en buena medida al colchón o a las cajas de seguridad. Es la dolarización de los ahorros, que corre en paralelo al discurso de la solidez externa.
Reservas ayudadas por deuda
Las importaciones, que cayeron 10% por la menor actividad, sumaron US$ 49.047 millones. Parte del superávit, entonces, no habla solo de más capacidad exportadora, sino también de una economía que compra menos afuera.
Las reservas, además, crecieron con ayuda del endeudamiento. Entraron préstamos de organismos internacionales y Obligaciones Negociables de empresas. Según la Secretaría de Finanzas, la deuda pública bruta subió en nueve meses US$ 31.551 millones y llegó a US$ 486.628 millones, contra los US$ 455.077 millones de diciembre de 2025.
El desafío de 2027
El economista Diego Coatz advirtió que el superávit no se transformó en una acumulación equivalente de reservas, porque los pagos de deuda, el déficit turístico y las utilidades absorben una parte. Agregó que las emisiones de ON por más de US$ 14.500 millones difícilmente se repitan con la misma intensidad el año próximo. Nadin Argañaraz, del IARAF, planteó que la capacidad del Central de convertir sus compras en reservas depende de los vencimientos de deuda y de la estrategia de financiamiento que elija el Gobierno.
La lectura política es directa: el oficialismo exhibe el superávit como prueba de fortaleza, pero las reservas siguen dependiendo de precios extraordinarios, importaciones deprimidas y crédito excepcional. Si alguno de esos tres factores se afloja, el Central de Santiago Bausili y la lapicera de Caputo van a tener que explicar por qué tanta abundancia dejó tan poco en las arcas.























