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La utopía de llegar a fin de mes: pluriempleo, deuda y ajuste

Mientras Javier Milei desestima el reclamo de quienes dicen no llegar a fin de mes, los datos muestran otra realidad: más de 2,2 millones de trabajadores tienen dos o más empleos y casi nueve de cada diez encuestados consideran que hacen falta al menos dos trabajos para sostener necesidades básicas.

Por Juan Salguero Simoy ·

El pluriempleo se convirtió en una de las estrategias a las que recurren los argentinos para sostener sus gastos cotidianos en un contexto de ingresos insuficientes. Más de 2,2 millones de personas, equivalentes al 11,5% de la población ocupada según los datos del INDEC, tienen dos o más trabajos. La necesidad de sumar actividades atraviesa distintos sectores: desde quienes cumplen una jornada formal y después hacen repartos o changas, hasta docentes y profesionales que acumulan horas en distintos establecimientos. Lejos de representar necesariamente una oportunidad de progreso, el fenómeno expone una realidad en la que un solo salario ya no alcanza para cubrir las necesidades de muchos hogares.

El crecimiento del pluriempleo contrasta con las declaraciones de Javier Milei, quien descalificó la expresión “no llegar a fin de mes” al definirla como un “eslogan barato para afectar a la emocionalidad” y una “pelotudez del tamaño de una casa”. El Presidente también cuestionó a quienes afirman quedarse sin dinero antes de terminar el mes y preguntó cómo hacen para vivir los días restantes sin comer ni beber. Sin embargo, el problema no se reduce a la imposibilidad literal de comprar alimentos, tal y como expresa el mandatario. Muchas familias consiguen atravesar los últimos días del mes trabajando más horas, contrayendo deudas, reduciendo consumos esenciales o utilizando sus ahorros. 

Un informe de la consultora Zentrix señaló que casi dos de cada tres encuestados afirmaron que sus ingresos no les alcanzan hasta el final del mes. A su vez, casi el 86% de los consultados considera que hoy hacen falta dos o más empleos para sostener un hogar. El dato resulta significativo porque refleja la dinámica laboral y social de la actualidad: la posibilidad de cubrir los gastos familiares depende cada vez más de acumular fuentes de ingresos. Así, el pluriempleo aparece como una respuesta a la pérdida de capacidad adquisitiva, no necesariamente como una decisión voluntaria de trabajar más para mejorar el nivel de vida.

Según la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC en colaboración con la Fundación Friedrich Ebert, quienes tienen un solo empleo trabajan unas 37,5 horas semanales en promedio, mientras que la cifra asciende a 43 horas entre quienes suman una segunda ocupación. Entre los pluriempleados con jornadas más intensas, el promedio llega a las 49 o 50 horas por semana. Además, el 44% trabaja más de 45 horas semanales y un 22% supera las 60 horas. Detrás de estas cifras hay menos tiempo de descanso, menos posibilidades de ocio y una creciente dificultad para separar la vida personal de la laboral.

El problema es que ese esfuerzo adicional no siempre se traduce en un empleo de calidad. La informalidad alcanza al 45% del mercado laboral y, entre los ingresos secundarios obtenidos mediante actividades independientes y eventuales, trepa al 65,8%. Repartos por aplicaciones, tareas de mantenimiento, ventas particulares, clases y otras changas permiten conseguir dinero para afrontar los gastos inmediatos, pero en la mayoría de las ocasiones no incluyen aportes jubilatorios, obra social, aguinaldo ni vacaciones pagas. Incluso entre trabajadores calificados, como docentes y profesionales de la salud, la acumulación de horas puede responder a la necesidad de compensar salarios básicos deteriorados. 

A la necesidad de sumar empleos se agrega otra herramienta cada vez más utilizada: el endeudamiento para financiar la subsistencia. Según informes de diversas entidades bancarias, entre el 56% y el 62% de los argentinos tomó deuda durante el último semestre y que el 55% de ese grupo destinó el dinero a comprar alimentos y medicamentos. En lugar de utilizar el crédito para adquirir bienes durables o realizar inversiones, numerosos hogares recurren a tarjetas, préstamos bancarios y billeteras virtuales para cubrir gastos básicos. El pago mínimo de las tarjetas y la refinanciación de saldos pueden trasladar el problema al mes siguiente, generando una rueda en la que una parte de los ingresos futuros ya está comprometida antes de cobrarse. El pluriempleo y la deuda funcionan así como mecanismos complementarios para sostener un consumo que los ingresos corrientes no alcanzan a financiar.

Las consecuencias también aparecen en los hábitos de consumo y en el patrimonio familiar. Los hogares recortan salidas, reemplazan primeras marcas, reducen la compra de carne y lácteos y revisan gastos de salud, mientras otros liquidan ahorros o venden pertenencias para conseguir efectivo. La venta de bienes propios alcanzó al 9,8% de los hogares en 2026, según datos atribuidos a la Encuesta Permanente de Hogares. En este contexto, tener más de un trabajo no garantiza llegar holgadamente a fin de mes; incluso, en muchos casos, el pluriempleo termina siendo un método de supervivencia económica.

Si una parte importante de los trabajadores necesita sumar jornadas, aceptar ocupaciones informales, endeudarse para comprar comida o desprenderse de sus bienes, el hecho de que logre sostenerse no demuestra que el problema no exista, como expresó el presidente durante su discurso. Por el contrario, expone el costo que asumen las familias para compensar la insuficiencia de sus ingresos. Mientras Javier Milei desestima el reclamo de quienes dicen no llegar a fin de mes, millones de trabajadores responden a esa dificultad multiplicando sus esfuerzos para conseguir ingresos. El pluriempleo, la informalidad y el crédito destinado a necesidades básicas describen una economía doméstica que se sostiene mediante la sobrecarga laboral y el endeudamiento. Por ello, el tener más de un trabajo no equivale necesariamente a una mejor calidad de vida cuando el resultado apenas alcanza para pagar alimentos, alquileres y servicios. 

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