Lubetkin habla por Orsi en Madrid y propone acordar con quien piensa distinto
Con el multilateralismo bajo presión, el canciller uruguayo usó la Cumbre Iberoamericana para pedir resultados concretos y para alinear a Uruguay con el relevo de Honduras al frente de la agenda regional.
El canciller Mario Lubetkin ocupó el atril uruguayo en la Cumbre Iberoamericana de Madrid y planteó que los gobiernos pueden cerrar acuerdos sobre intereses comunes aunque mantengan diferencias políticas. Lo hizo el jueves 5 de noviembre, en representación del presidente Yamandú Orsi, ante jefes de Estado y de Gobierno.
El mensaje fue una defensa del diálogo multilateral en un escenario que describió como de tensiones geopolíticas, fragmentación internacional y mecanismos de negociación cada vez más debilitados.
Un libreto con firma uruguaya
Lubetkin buscó respaldo en una figura de la casa: el excanciller Enrique Iglesias, primer secretario general iberoamericano. Rescató su forma de negociar, que parte de las diferencias entre los gobiernos y apunta a acuerdos que todos puedan sostener.
Ese enfoque lo ató a dos principios que Uruguay suele poner en primera fila: el respeto a la soberanía y la igualdad entre los Estados.
La agenda: tecnología, plata y clima
El canciller enumeró los temas que a su juicio exigen respuestas conjuntas: el impacto de la inteligencia artificial en las economías y las sociedades, el acceso al financiamiento para el desarrollo y el cambio climático. Sumó las desigualdades y las transformaciones demográficas.
“Necesitamos una Iberoamérica capaz de producir resultados”, dijo, en un pedido para que lo acordado se traduzca en acciones. En los días previos, los países habían sellado en Madrid la Alianza Iberoamericana de Inteligencia Artificial, una de las iniciativas surgidas del trabajo ministerial sobre la agenda tecnológica.
Relevo en la Secretaría Pro Témpore
Uruguay respaldó a Honduras, que releva a España en la Secretaría Pro Témpore de la Conferencia Iberoamericana para 2026-2028. El cambio llega después de una cumbre de dos días, el 4 y 5 de noviembre, que adoptó la Declaración de Madrid y cerró el ciclo de reuniones ministeriales y negociaciones coordinado por los españoles.
Lubetkin ratificó además el compromiso uruguayo con la concertación política y los programas de cooperación de la comunidad.
Lectura política: el discurso deja a Uruguay en un lugar cómodo y conocido, el de defensor del diálogo y de las reglas multilaterales, sin confrontar con nadie. Con el aval a Honduras, el Gobierno de Orsi apuesta a la continuidad del foro y a un perfil de mediación, mientras la cumbre queda a la espera de que sus declaraciones se conviertan en resultados.






















