Las pymes se plantan en las redes contra el modelo económico: ‘Queremos trabajar’
La CGERA convoca a industriales y comerciantes de todo el país a mostrar qué producen, en una campaña virtual para hacerse oír ante un Estado que, según dicen, no los escucha. El reclamo llega con empresarios que admiten estar trabajando a pérdida.
La Confederación General Económica de la República Argentina (CGERA) lanza para el jueves 5 de noviembre, desde las 12, una campaña en redes sociales bajo el hashtag #Queremostrabajar. La idea es que industriales, empresarios y comerciantes de todo el país suban un video corto o una foto de lo que producen o venden, para «defender el trabajo argentino».
El objetivo declarado es advertir a las autoridades sobre un modelo económico que, según la entidad, está dejando sin empleo genuino a la población.
Un reclamo sin interlocutor
Sandra Rey, integrante de la CGERA, explicó el origen de la movida. «Hoy no hay un interlocutor válido del otro lado. La verdad que no nos escuchan», planteó, y definió el sentimiento del sector como de impotencia.
Según Rey, cuando una empresa cierra no sólo desaparecen los puestos de trabajo: la zona queda abandonada y nadie sabe cuándo volverán a prenderse las máquinas. Sin industria ni comercios, advirtió, los empleos que se generan son de una calidad «muy precaria».
Una pyme a pérdida
La dirigente, que además es secretaria de Innovación del Municipio de Ituzaingó, puso su propio caso como ejemplo. Dueña de una pyme del rubro óptica y ortopedia con cinco locales, contó que no cerró ninguno, pero que hace varios meses viene «tapando agujeros».
Dijo que desde 2001 no vivía algo así: es la primera vez en 20 años que está a pérdida y no puede sostener la estructura. Aun así, cada mes se ilusiona con una mejora que no llega.
El consumo, en el centro del problema
Para Rey, el gran obstáculo de comercios e industrias es el desplome del consumo. Con poco margen en el bolsillo, la gente destina gran parte de sus ingresos a alimentos y servicios, y posterga gastos como renovar los anteojos: «se deja para cuando haya un sobrante».
La campaña también apunta a relevar cuántas empresas y trabajadores tienen el comercio y la industria, sobre todo las pymes, y qué consecuencias traería la falta de un mercado donde vender.
La jugada de la CGERA busca darle volumen público a un malestar que hasta ahora circulaba de manera dispersa. Con una consigna simple y sin marcha de por medio, el sector intenta instalar en la agenda el costo del ajuste sobre el entramado productivo y forzar una respuesta de quienes, según denuncia, no los están escuchando.
























