Llaryora y Pullaro le marcan la cancha a Caputo en la UIA por sellos y pymes
Frente al empresariado industrial, los gobernadores de Córdoba y Santa Fe le reprocharon al ministro de Economía que anunciara una baja de impuestos provinciales sin consultarlos. La discusión por el acuerdo fiscal arranca con malestar en las provincias.
El gobernador cordobés Martín Llaryora aprovechó la conferencia de la Unión Industrial Argentina, minutos después de la exposición de Luis Caputo, para plantarse frente al Gobierno nacional. Advirtió por el cierre de pymes y le reprochó al ministro de Economía haber anunciado la eliminación del impuesto a los sellos sin hablarlo antes con los mandatarios provinciales. Su par santafesino, Maximiliano Pullaro, lo respaldó en el mismo panel.
Hacia el final de su intervención, Llaryora cambió el tono. «Estamos teniendo un grave problema y estamos en la UIA», lanzó, y reclamó que hay sectores a los que «hay que asistirlos» y que «no se puede mirar para otro lado».
Pymes en el centro del reclamo
El cordobés puso como ejemplos a las empresas Metalfor y Pauny, esta última fabricante de tractores. Cuestionó que ahora «parece que la culpa la tienen los dueños o los que gerencian», cuando, según dijo, eran compañías bien administradas que llegaron a ser líderes en el país.
Habló del cierre de 33 mil pymes y de 300 mil puestos de trabajo perdidos. Y dejó una definición con destinatario claro: desarrollar nuevos motores para apagar otros «no es inteligente».
«Una consigna» tirada a la prensa
Sobre el acuerdo fiscal, Llaryora fue directo y visiblemente molesto: pidió sentarse seriamente y no «tirar una consigna» para después preguntarles a los gobernadores qué opinan de algo ya anunciado. Y retrucó: si se baja sellos, que se baje también el impuesto al débito, que se incluya todo lo que no se coparticipa y que, de paso, se haga «una reforma en serio».
Pullaro no dudó: «Puedo hacer mías las palabras de él». Agregó que las provincias están dispuestas a discutir el sistema tributario federal, pero que quieren empezar por los impuestos que más pesan sobre el campo y la industria.
Qué había propuesto Caputo
El ministro había adelantado que buscará un acuerdo con los gobernadores para eliminar sellos, un tributo provincial que calificó como altamente distorsivo. Estimó que recauda entre $4 billones y $5 billones por año, el equivalente a entre 0,4% y 0,5% del PBI.
La oferta: para las provincias que adhieran a regímenes como el RIGI, la Nación compensaría la mitad de lo que hoy recaudan por ese impuesto, a cambio de que renuncien a la otra mitad y lo eliminen. Caputo dijo que ya empezó a hablar del tema con algunos mandatarios y admitió que implicaría un esfuerzo fiscal adicional para el Tesoro.
Lectura política
El cruce muestra que la negociación fiscal con las provincias no arranca en terreno llano. Llaryora y Pullaro, dos gobernadores con peso en el interior productivo, eligieron el escenario industrial para condicionar la agenda: aceptan discutir, pero no con anuncios por adelantado y con un temario que incluya los impuestos nacionales. Para Caputo, el desafío será sumar voluntades sin que cada provincia mida el costo de resignar recursos propios.























