Bullrich consigue quórum tras cinco semanas y va por la salud mental en un Senado partido
El oficialismo rompió la parálisis con ayuda de los aliados, pero llega al recinto con un proyecto que tuvo que desandar para juntar votos. El kirchnerismo lo rechaza de plano y parte del peronismo disidente le suma un dictamen propio.
El oficialismo reabrió el Senado después de cinco semanas sin actividad y consiguió el quórum con el respaldo de los bloques aliados. La sesión arrancó con tres temas en agenda y uno de ellos, la reforma de la ley de salud mental, es el que más tensión promete.
El primer movimiento fue la jura de la libertaria Claudia Cecilia López, que ocupa la banca por la minoría de La Rioja que dejó vacante la muerte del senador oficialista Juan Carlos Pagotto. Después vendrán los homenajes: además de Pagotto, el recinto recordará a Norberto Di Próspero, exsecretario general de la Asociación del Personal Legislativo, y a Néstor Kirchner, a un nuevo aniversario de su muerte.
Inversiones y carbono, el tramo ordenado
El temario se abre con el Régimen de Incentivo para Inversiones Relevantes (RIIR), pensado para proyectos de entre 200 y 1000 millones de dólares. Luego sigue la reglamentación del mercado de carbono, que tiene dictamen desde hace tres semanas y crea un sistema para comerciar, canjear o vender permisos de emisión de gases de efecto invernadero.
Salud mental: un texto que el Gobierno tuvo que recortar
Recién en tercer lugar llega la modificación de la Ley de Salud Mental, un proyecto del Poder Ejecutivo que cambió de fondo en comisiones tras las fuertes críticas a la postura oficial. El kirchnerismo lo rechaza de manera categórica, y un sector del peronismo disidente impulsa un dictamen de minoría con cambios puntuales, aunque también se opone a la iniciativa en lo central.
Para juntar los votos, el oficialismo cedió varios puntos. El dictamen retrocede respecto de la intención reformista original y restituye garantías de la Ley 26.657, sancionada en tiempos kirchneristas. El texto inicial exigía la firma de un psiquiatra para disponer una internación; la nueva redacción admite a un médico, preferentemente psiquiatra o con formación en salud mental, más un segundo firmante que deberá ser psicólogo. Ese cambio se incorporará en el recinto y responde a la presión de las facultades de psicología.
El texto también avala la teleconsulta sincrónica para intervenciones psiquiátricas, reconoce la firma del psicólogo para evaluar y otorgar el alta, y ratifica la prohibición de crear manicomios.
La plata para las provincias, otra condición
El proyecto restablece los fondos nacionales destinados a las provincias. Ante las dudas de senadores del interior sobre si el Ejecutivo cumpliría esos desembolsos, la jefa del bloque oficialista, Patricia Bullrich, confirmó que la redacción hará taxativa la obligación de financiamiento nacional. Además, las provincias podrán firmar convenios con la Nación para fijar los aportes del Tesoro por uno o más períodos fiscales.
Como las modificaciones se harán en el recinto, se anticipa un debate en particular desordenado y lento, además de una discusión general extensa.
La lectura es clara: el oficialismo recuperó el funcionamiento de la Cámara, pero a costa de resignar parte de su ambición reformista y de atar compromisos con los gobernadores a través de los fondos. Que el texto llegue a Diputados con esos retoques será la medida de cuánto poder real tiene Bullrich para ordenar a los aliados cuando la discusión se pone espesa.























