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Viernes 9 de octubre de 2026

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Interna caliente en el peronismo bonaerense: con el respaldo de intendentes a Cristina, crece la tensión por las PASO.

Con el aval estratégico de Cristina Fernández de Kirchner al desdoblamiento electoral impulsado por Axel Kicillof, el peronismo bonaerense entra en una fase decisiva y profundamente disputada.

Por Daniel Muñonetto ·
cristina-kirchner
¿Axel acuerda bajo el liderazgo de Cristina o construye un proyecto con vuelo propio?

En momentos de tensión del peronismo, el centro de la escena lo ocupa la posible eliminación —por única vez— de las Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO), lo que no solo remueve el tablero institucional, sino que desnuda una pulseada por el control real del armado electoral en la provincia más influyente del país.

Detrás del debate técnico-jurídico se esconde una disputa de poder puro: quién define las listas, quién arma en cada sección y, sobre todo, quién conduce. La pregunta que atraviesa todas las mesas políticas del PJ bonaerense es clara: ¿Axel acuerda bajo el liderazgo de Cristina o construye un proyecto con vuelo propio? La decisión aún no está sobre la mesa, pero la jugada para suspender las PASO podría interpretarse como una forma de condicionar esa autonomía y ordenar nuevamente el tablero de lealtades.

En este escenario, Cristina Fernández de Kirchner vuelve a mostrar su gravitación política con una señal concreta: el apoyo firme de un nutrido grupo de intendentes del conurbano y el interior, que no sólo respaldan su liderazgo sino que se alinean detrás de su visión estratégica. Se trata de jefes comunales con fuerte peso territorial, capaces de inclinar la balanza en cualquier interna.

Entre los que ya cerraron filas con la ex presidenta se destacan nombres clave como Mayra Mendoza (Quilmes), Julián Álvarez (Lanús), Damián Selci (Hurlingham), Juan Ustarroz (Mercedes), Iván Villagrán (Carmen de Areco), Fernando Raitelli (Brandsen), Maximiliano Wesner (Olavarría), Juan Mancini (Suipacha), Waldemar Giordano (Colón), Nelson Sombra (Azul), Mariel Fernández (Moreno), Gustavo Menéndez (Merlo), Ariel Sujarchuk (Escobar), Esteban Sanzio (Baradero), Leonardo Nardini (Malvinas Argentinas), Federico Susbielles (Bahía Blanca), Mauro García (General Rodríguez), Leonardo Boto (Luján), Federico Otermín (Lomas de Zamora), Hernán Arranz (Monte Hermoso), Marisa Fassi (Cañuelas), Pablo Zurro (Pehuajó) y Nicolás Mantegazza (San Vicente).

Estos intendentes no sólo expresan lealtad a Cristina, sino que operan como una red de contención territorial fundamental para definir candidaturas, disciplinar internas y garantizar volumen político y operativo de cara al calendario electoral.

No solo son Intendentes de La Cámpora, sino que también están muchos que responden a Insaurralde y su grupo, con peso en el conurbano y acostumbrados a muchos años en el poder y haber circulado por ministerio y congresos.

Quilmes, Lanús, Merlo, Moreno, Bahia Blanca, son lugares de mucho peso que en caso de una interna aportarían un caudal de votos enorme.

Actualmente, el peronismo bonaerense se divide en tres grandes corrientes: los intendentes que responden a Axel Kicillof y proyectan con él a mediano plazo; los que se referencian claramente en Cristina y La Cámpora, bajo una conducción colectiva pero con una jefa indiscutida; y un tercer grupo más difuso, ligado a figuras como el último candidato presidencial, que se mantiene a la expectativa.

El camino hacia la definición no será sencillo. En juego no sólo está la estrategia electoral para 2025, sino la conducción futura del peronismo en la provincia. En ese escenario, el respaldo territorial a Cristina Fernández de Kirchner vuelve a ser, como en tantas otras batallas del pasado reciente, un factor decisivo.

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