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title: "El pulso de la información: El nuevo juego de poder en la era digital"
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description: "Efectos de la campaña “permanente” y cómo los medios tradicionales perdieron el monopolio de la información."
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date_published: "2024-11-22T11:41:00-03:00"
date_modified: "2024-11-22T11:50:32-03:00"
author_name: "Julio Gómez"
category_name: "ANALISIS"
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# El pulso de la información: El nuevo juego de poder en la era digital

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*El pulso de la información: El nuevo juego de poder en la era digital*

El sociólogo mexicano **Rubén Aguilar Valenzuela** habló años atrás en una conferencia sobre comunicación en Latinoamérica y puso sobre el tapete una realidad cada vez más palpable: cuando hay elecciones los resultados ya no dependen tanto de las campañas, por mucho dinero y esfuerzo que se ponga en esos 30 días. Sino que se comunica las 24 horas, los 365 días del año.

El ex asesor del presidente**Vicente Fox**explicó que, si bien la propaganda partidaria llega a los ciudadanos, la “opinión” es arraigada de antemano debido a que previamente a través de los medios, las redes sociales y el contexto de estar-siempre-informado, se elige a los**héroes y villanos**, cuyas virtudes y defectos son repetidos todo el tiempo, sin refutación crítica.

La campaña, entonces, como enseñan las cátedras de comunicación política, es “permanente”: **las 24 horas, 365 días al año**; estando en el oficialismo o en la oposición; desde una banca legislativa o en el gobierno. O, bien, sin siquiera saber con certeza que tal o cual será candidato o quien permanecerá en sus funciones.

Siguiendo estas reglas, todo parece un **reality show:** los políticos ocupan un lugar en el imaginario colectivo (posicionamiento), que les asignan las miles de horas de pantallas de televisión, las fotografías de las redes sociales y los describen los millones de líneas en las páginas de diarios y revistas.

Resulta que la relación entre los medios y el poder tiene orígenes de antaño. La multiplicación de ideas, al igual que proclamas revolucionarias y hasta planes de gobierno neoliberales, fueron siempre difundidos a través de los medios cumpliendo con el axioma de que una sociedad bien informada es la que consume medios de comunicación.

Aunque ahora ya sabemos que estar-bien-informado no necesariamente implique la lectura diaria de Clarín. Causa hasta pereza hacer zapping en los canales argentinos y leer las columnas de especialistas, sabiendo prácticamente de memoria la agenda que repetirán las 24 horas: corrupción, Venezuela, dólar, Cristina.

**¿Control? de la opinión**

En esta actualidad donde parece no poder entenderse a la política sin comunicación, no son pocos los que denuncian que la prensa ha dejado de ser solo el cuarto poder para pasar a constituirse como una entelequia que abraza –y condiciona– a los otros tres.

El ex presidente brasileño**Fernando Henrique Cardoso** –que además es sociólogo y escritor– arriesgó para esto una teoría: es de esta manera como se ejerce en las sociedades modernas de masa el control ideológico de la opinión, ya sea por parte de los gobiernos o de los grupos dominantes de la sociedad, económicos o políticos.

La prensa, dicen algunos, en países con una marcada grieta como en Argentina, ha venido tomando tanto el lugar de la justicia como del oficialismo y hasta el de la oposición. O, en menor caso, le asigna a cada uno de estos los roles que deben cumplir a rajatabla o verán valerse también ellos un escarmiento público.

**Ya no están solos**

Lo cierto es que la diversidad del universo por medio del cual circulan y se hacen propios los discursos y los consumos culturales, es ahora de una amplitud inconmensurable: las TICs (tecnologías de la información y la comunicación) cambiaron las formas de relacionamiento entre las personas y de los ciudadanos con la política, los políticos y los gobiernos.

> “Los medios tradicionales perdieron el monopolio de la información. Esa centralidad que tenía el periodismo, que informaba al ciudadano, hoy es un caos”, nos explica la socióloga argentina **Adriana Amado**, en coincidencia con el status que se le otorga hoy a los nuevos medios masivos.

Tanto Facebook, como Instagram, al igual que Twitter y otras redes sociales llegaron hace tan solo unos pocos años para acelerar el rompimiento de este paradigma.

Sobre todo, en la última década, asistimos a un boom de los ciudadanos con acceso a las tecnologías y a la información gracias a los celulares y redes sociales, estableciéndose un acercamiento del público a la escena de los medios (conocido como periodismo ciudadano).

Según **José Fernández Ardaiz**, consultor en comunicación política 2.0, esto es posible porque las personas –y más aún los millenials y centennials– no tienen dos vidas: “una física y una virtual”. Sino que “tienen una sola vida atravesada por internet, las redes sociales y el territorio físico (la calle)”.

**¿Y por qué las redes ganan terreno?** Adriana Amado lo resume así: Ante la cada vez más abrupta caída de la credibilidad del periodismo -y la política, los políticos-, uno se refugia en sus pares, en sus conocidos, en la comunidad inmediata. Y eso lo facilitan internet y las redes sociales.

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