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title: "El sesgo ideológico como forma de anulamiento de la geoestrategia nacional"
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description: "Argentina puede elegir aliados, socios y preferencias, pero una política exterior se vuelve un problema cuando la ideología empieza a decidir antes que el interés nacional. Entre Estados Unidos, China, Brasil, Malvinas, el Atlántico Sur y los recursos estratégicos, el desafío no es alinearse mejor: es construir poder, conservar alternativas y evitar que otros decidan por nosotros."
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date_published: "2026-09-15T20:40:00-03:00"
date_modified: "2026-09-15T20:43:29-03:00"
author_name: "Lic. Luciano A. Schwindt"
category_name: "ANALISIS"
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# El sesgo ideológico como forma de anulamiento de la geoestrategia nacional

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*Por Lic. Luciano A. Schwindt*

La política exterior argentina atraviesa, desde diciembre de 2023, una modificación significativa en sus criterios de inserción internacional. La orientación adoptada por la actual administración expresa una voluntad explícita de estrechar determinados vínculos estratégicos, profundizar la relación con las principales potencias occidentales y diferenciarse de espacios y gobiernos considerados ideológicamente incompatibles.

El propósito de este análisis no es juzgar esa orientación desde una perspectiva partidaria. La cuestión relevante es otra: ¿en qué medida la orientación internacional adoptada contribuye a ampliar o a reducir la libertad de acción estratégica de la Argentina?

La pregunta adquiere especial importancia en un escenario internacional caracterizado por la competencia entre grandes potencias, la disputa por recursos y tecnologías críticas, la revalorización de los espacios estratégicos y el debilitamiento de certezas que durante décadas parecieron relativamente estables.

**La geopolítica no pregunta primero quién nos gusta;** pregunta qué posición ocupamos, qué capacidades tenemos, qué intereses debemos preservar y qué margen de acción necesitamos construir. **Cuando la ideología responde esas preguntas antes que la realidad, deja de ser una orientación política y comienza a convertirse en un dogma estratégico.**

**Ideología, geopolítica y análisis estratégico**

Toda política exterior contiene valores, principios e ideas. El problema aparece cuando una orientación ideológica se transforma en un criterio absoluto y comienza a determinar de antemano quiénes son los aliados, quiénes los adversarios y qué relaciones son aceptables, independientemente de las condiciones concretas y de los intereses nacionales en juego.

El orden estratégico debería ser el inverso: primero identificar los intereses nacionales; después analizar el sistema internacional y las capacidades propias; finalmente seleccionar las relaciones, alianzas y herramientas que mejor contribuyan a esos objetivos.

La cuestión no es si Argentina debe acercarse a Estados Unidos, China, Brasil, Europa o cualquier otra potencia.**La pregunta estratégica es qué obtiene el país de cada relación, qué capacidades incorpora, qué dependencias genera, qué alternativas conserva y cómo modifica su posición frente a terceros.**

Una alianza puede aumentar la autonomía si aporta capacidades. Una inversión puede aumentarla si incorpora tecnología y desarrolla cadenas productivas. Un acuerdo financiero puede hacerlo si permite estabilizar y reconstruir capacidades internas. Pero cualquiera de esas relaciones puede producir el efecto contrario si transforma una necesidad coyuntural en una dependencia estructural.

La ideología no es necesariamente enemiga de la geopolítica. **Lo incompatible con una política exterior estratégica es el dogmatismo que impide evaluar la realidad con criterios de poder e interés nacional.**

**Territorio, posición y poder: Ratzel y Atencio**

La tradición geopolítica permite recuperar una premisa elemental: **los Estados no existen en el vacío.** Poseen territorio, población, fronteras, recursos, vías de comunicación y una posición determinada frente a otros Estados.

Friedrich Ratzel fue uno de los autores fundamentales en la sistematización de la relación entre Estado, territorio, población y espacio. Su aporte debe ser utilizado críticamente y sin caer en el determinismo geográfico.

Jorge E. Atencio aporta **una herramienta particularmente útil: la apreciación geopolítica**. Desde esta perspectiva pueden distinguirse factores relativamente permanentes —posición geográfica, extensión territorial, fronteras, salida al Atlántico Sur, proximidad con Brasil y ubicación respecto de la Antártida— y factores dinámicos, como la demanda internacional de energía y minerales, los cambios tecnológicos, la competencia entre grandes potencias, las nuevas rutas comerciales y las transformaciones de las relaciones entre Estados Unidos, China y América del Sur.

La consecuencia es fundamental: la geografía argentina no cambia sustancialmente, pero **cambia permanentemente el valor estratégico de esa geografía**.

**Guglialmelli: territorio, desarrollo y libertad de acción**

Es en este punto donde Juan Enrique Guglialmelli adquiere especial relevancia. Su pensamiento vinculó territorio, desarrollo, infraestructura, industrialización, tecnología, defensa y política exterior. Para esta perspectiva, **la soberanía no puede reducirse a la posesión jurídica del territorio: también depende de la capacidad efectiva del Estado para producir, decidir, defender sus intereses y sostener una política exterior con suficiente libertad de acción.**

El petróleo no constituye por sí solo poder estratégico si no existe capacidad tecnológica para explotarlo, infraestructura para transportarlo, industria para agregar valor y capacidad estatal para negociar su inserción internacional. Lo mismo ocurre con el litio o con el Atlántico Sur: los recursos y la posición geográfica sólo se convierten en poder cuando se transforman en capacidades.

La relación puede resumirse en una secuencia sencilla:

territorio → recursos → infraestructura → producción → tecnología → defensa → poder → autonomía → libertad de acción.

Cuando alguno de esos eslabones es débil, la capacidad estratégica del conjunto disminuye. La defensa nacional necesita una base económica, industrial y tecnológica. Y el desarrollo nacional requiere condiciones de seguridad, infraestructura y capacidad estatal.

**Autonomía, relaciones asimétricas y valor estratégico de las opciones**

La cuestión adquiere otra dimensión cuando incorporamos el pensamiento de Juan Carlos Puig. Para un país de capacidades intermedias como Argentina, **la autonomía no significa aislamiento ni neutralidad permanente. Significa disponer de un margen suficiente para tomar decisiones de acuerdo con los propios intereses.**

Las relaciones internacionales están atravesadas por asimetrías económicas, tecnológicas, financieras y militares. Una política exterior estratégica debe preguntarse no solamente con quién se relaciona Argentina, sino qué capacidad de negociación conserva después de establecer esa relación.

El sistema internacional contemporáneo se caracteriza por una competencia creciente entre grandes potencias. Estados Unidos continúa siendo una potencia central y China posee una enorme capacidad económica, comercial, financiera y tecnológica. **La Argentina debe evitar transformar su política exterior en una elección binaria entre potencias.**

La cuestión estratégica no es negar la importancia de Estados Unidos ni desconocer la importancia económica y comercial de China. Es evaluar cada relación desde el interés nacional. La diversificación no significa considerar equivalentes a todos los actores; significa evitar que una única relación concentre una proporción excesiva de las alternativas nacionales.

El mismo criterio vale para el financiamiento externo. El endeudamiento no es necesariamente negativo: puede ser una herramienta útil cuando permite financiar infraestructura, atravesar restricciones transitorias o ampliar capacidades productivas. El problema aparece cuando la necesidad permanente de financiamiento comienza a condicionar decisiones fundamentales. En ese escenario, la cuestión financiera deja de ser exclusivamente económica y se convierte en una cuestión de poder.

**Las opciones también son poder. Un Estado que conserva alternativas puede negociar. Un Estado que pierde alternativas debe aceptar condiciones.**

**Capacidades nacionales: Brasil, recursos y densidad nacional**

La posición de Brasil constituye una de las variables geopolíticas centrales para la Argentina. No se trata únicamente de una cuestión comercial. Brasil es la principal potencia sudamericana, un mercado de enorme magnitud y un actor internacional con capacidad propia.

**La relación argentino-brasileña debe ser comprendida como una dimensión estratégica del espacio sudamericano**. La integración regional tampoco debería plantearse como una alternativa a las relaciones con Estados Unidos, China o Europa. Puede, en cambio, convertirse en una herramienta para negociar mejor con todos ellos.

**La escala también es poder.**

Aldo Ferrer aporta otra dimensión indispensable: la densidad nacional. Un país posee mayor densidad nacional cuando dispone de instituciones, conocimiento científico, infraestructura, empresarios, trabajadores, tecnología y capacidad estatal suficientes para transformar sus recursos en desarrollo.

La Argentina posee recursos estratégicos de enorme importancia: hidrocarburos, litio, alimentos, minerales, agua, capacidad nuclear, biotecnología, economía del conocimiento y una extensa plataforma marítima. Pero **disponer de recursos no equivale a controlarlos estratégicamente.**

La cuestión no es si la Argentina debe atraer capital extranjero. Debe hacerlo cuando ese capital contribuya efectivamente al desarrollo. La cuestión es bajo qué condiciones la inversión genera capacidades internas, incorpora tecnología, desarrolla proveedores, forma recursos humanos y permite avanzar hacia cadenas de mayor valor.

La alternativa estratégica es transformar las ventajas naturales en capacidades nacionales. Ese es el vínculo entre recursos y soberanía productiva.

**Atlántico Sur, Malvinas y Antártida**

La dimensión territorial y marítima merece un tratamiento particular. Argentina posee una extensa fachada atlántica, una posición estratégica respecto del Atlántico Sur y una vinculación directa con la Antártida.

**La cuestión Malvinas no puede analizarse únicamente como una disputa diplomática**. También involucra territorio, recursos, rutas marítimas, pesca, presencia militar, proyección antártica y control del espacio marítimo.

Por eso una estrategia nacional para el Atlántico Sur no puede depender exclusivamente de declaraciones diplomáticas. **Necesita presencia científica, capacidad naval, infraestructura portuaria, investigación pesquera, conocimiento oceanográfico, vigilancia marítima, desarrollo de la Patagonia, relaciones regionales y diplomacia sostenida.**

La defensa del interés argentino en el Atlántico Sur exige una combinación de diplomacia, desarrollo, presencia y capacidad material. Lo mismo vale para la Antártida: su importancia no puede separarse de la infraestructura, la ciencia, la logística, la presencia estatal y la capacidad de sostener una política de largo plazo.

**Conflictos externos e interés nacional**

La política exterior también debe determinar hasta dónde Argentina debe involucrarse en conflictos que no se originan en el espacio sudamericano.

Un Estado no puede permanecer indiferente frente a acontecimientos que modifican el sistema internacional. Pero tampoco debería asumir automáticamente conflictos ajenos como propios. **Toda decisión debería responder una pregunta elemental: ¿qué interés nacional argentino se encuentra comprometido?**

Si existe un interés concreto, la participación puede justificarse. Si no existe, la incorporación automática de una disputa externa puede generar costos sin producir beneficios estratégicos equivalentes.

**La política exterior necesita prioridades. No todo acontecimiento internacional posee el mismo valor estratégico para la Argentina.** La ideología puede inducir a tomar posición antes de realizar esa evaluación. La geopolítica exige realizarla primero.

**La libertad de acción como criterio de una geoestrategia nacional**

Desde la perspectiva combinada de Ratzel, Atencio, Guglialmelli, Puig y Ferrer puede construirse una matriz para analizar la posición argentina.

Ratzel permite observar territorio, población, espacio y poder. Atencio aporta posición, situación, fronteras y factores geográficos y dinámicos. Guglialmelli incorpora desarrollo, industria, tecnología, infraestructura, defensa y libertad de acción. Puig permite analizar autonomía, dependencia, relaciones asimétricas y margen de decisión. Ferrer agrega densidad nacional y capacidades internas.

**Cuanto mayores sean las capacidades nacionales y más adecuada sea la lectura del entorno internacional, mayor será el margen de maniobra del Estado.**La política exterior debería tener como objetivo incrementar ese margen, no reducirlo.

Una geoestrategia nacional argentina debería partir de una definición clara de sus intereses y de las capacidades necesarias para sostenerlos. Eso supone, como mínimo: integración territorial e infraestructura; desarrollo productivo y transformación de recursos en cadenas de valor; autonomía tecnológica en sectores críticos; seguridad energética; capacidad marítima y presencia en el Atlántico Sur; desarrollo científico y logístico en relación con la Antártida; integración sudamericana, especialmente con Brasil; diversificación de relaciones internacionales; reconstrucción de capacidades de defensa e industria asociada.

La última dimensión debería funcionar como criterio ordenador. **Argentina no necesita una política exterior sin principios. Necesita una política exterior cuyos principios no le impidan leer la realidad**. Puede tener aliados sin convertirlos en tutores. Puede tener preferencias sin convertirlas en dependencias. Puede compartir valores con determinados Estados sin transformar esa afinidad en el único criterio de su política exterior.

**Conclusión**

La cuestión central de la política exterior argentina no debería reducirse a determinar si una administración es más cercana a una potencia que a otra. La discusión estratégica es mucho más profunda.

Argentina posee territorio, recursos naturales, energía, alimentos, conocimiento científico, capacidad industrial, salida marítima y una posición geográfica de enorme importancia. Sin embargo, esas condiciones no constituyen automáticamente poder.

El poder nacional aparece cuando esas condiciones se transforman en capacidades económicas, industriales, tecnológicas, territoriales, diplomáticas y defensivas. **La geografía establece posibilidades; la política establece objetivos; la estrategia organiza los medios; y las capacidades determinan cuánto puede realmente decidir un Estado.**

Por eso, el verdadero riesgo del sesgo ideológico no consiste simplemente en que una política exterior sea más o menos cercana a determinado país. **El riesgo aparece cuando una determinada visión del mundo reduce anticipadamente las opciones disponibles y termina subordinando la estrategia nacional a preferencias que no necesariamente coinciden con el interés nacional.**

La Argentina no necesita aislarse. Tampoco necesita elegir definitivamente un polo del sistema internacional. Necesita construir capacidades, aumentar su densidad nacional, transformar territorio y recursos en producción, tecnología y conocimiento, fortalecer su presencia territorial, marítima y antártica, profundizar su relación estratégica con América del Sur y disponer de múltiples opciones internacionales.

**Y, sobre todo, necesita conservar la capacidad de decidir.**

Porque la verdadera autonomía no consiste en poder actuar solo. Consiste en tener suficientes capacidades y alternativas como para que ningún actor externo pueda determinar por nosotros qué debemos hacer.

El mundo no se organiza según nuestras preferencias. Se organiza según relaciones de poder, posiciones geográficas, intereses y capacidades. La tarea de una política exterior inteligente no es negar esa realidad, sino construir las capacidades necesarias para actuar sobre ella.

Ese debería ser el objetivo de una geoestrategia nacional argentina: ampliar, y no reducir, la libertad de acción del Estado.

**Bibliografía básica**

[if !supportLists]· [endif]Atencio, Jorge E. ¿Qué es la geopolítica? Buenos Aires, Pleamar, 1979.

[if !supportLists]· [endif]Ferrer, Aldo. La economía argentina. Buenos Aires, diversas ediciones.

[if !supportLists]· [endif]Guglialmelli, Juan Enrique. El conflicto argentino-chileno: la defensa de los intereses argentinos. 1975.

[if !supportLists]· [endif]Guglialmelli, Juan Enrique. Geopolítica del Cono Sur. Buenos Aires, El Cid Editor, 1979.

[if !supportLists]· [endif]Puig, Juan Carlos. Doctrina de la autonomía y obras sobre política exterior argentina.

Ratzel, Friedrich. Obras fundacionales de geografía polít

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