---
canonical_url: "https://politicar.com.ar/contenido/2456/la-misma-melodia-la-misma-ilusion"
title: "La misma melodía, la misma ilusión"
article_type: "Article"
description: "Hay canciones que trascienden sus palabras. \"Dale campeón\" y \"Perón, Perón\" no expresan la misma idea, pero comparten una misma melodía y una misma capacidad de construir identidad. Porque antes que las ideologías, los pueblos necesitan una ilusión que los haga sentirse parte."
main_image: "https://politicar.com.ar/download/multimedia.grande.8753015d252619cd.Z3JhbmRlLndlYnA%3D.webp"
date_published: "2026-07-17T15:50:00-03:00"
date_modified: "2026-07-17T16:22:18-03:00"
tags:
  - "Argentina"
  - "La Scaloneta"
  - "Peronismo"
author_name: "Martín Ramirez Tacgorian"
author_url: "https://politicar.com.ar/usuario/3/martin-ramirez-tacgorian"
author_bio: "Director editorial"
category_name: "ANALISIS"
category_url: "https://politicar.com.ar/categoria/9/analisis"
---

# La misma melodía, la misma ilusión

![ChatGPT Image 17 jul 2026, 16_11_52](/download/multimedia.normal.a71aa8d773f0b669.bm9ybWFsLndlYnA%3D.webp)

Nadie pregunta a quién vota el arquero. Nadie exige conocer la ideología del nueve antes de abrazarse en un gol. Sin embargo, millones encuentran en esa camiseta un espejo donde reconocerse. La Selección no necesita una identidad partidaria para producir una identidad colectiva. Y acaso allí resida uno de los grandes secretos de su tiempo.

**No representa una doctrina. Representa un vínculo.**

En una época donde todo parece obligado a definirse por bandos, la Selección eligió otro camino: el de la comunidad. No porque las diferencias desaparezcan, sino porque existe algo que las trasciende. La camiseta se convierte en un relato compartido donde cada uno encuentra un lugar. El héroe existe, pero nunca juega solo. El capitán emociona porque detrás de él hay un equipo entero dispuesto a correr hasta el último minuto.

El resultado importa. Claro que importa. Pero el resultado se vuelve verdaderamente simbólico cuando el esfuerzo es total. Cuando nadie especula. Cuando cada uno entrega lo mejor de sí para que el otro también pueda brillar. Entonces la victoria deja de ser apenas un marcador y se convierte en una promesa: la de que juntos todavía podemos.

Quizá allí haya una enseñanza que excede largamente al fútbol.

Durante décadas el peronismo entendió que la política no era solamente un programa de gobierno. Era, antes que nada, una identidad. Una forma de nombrarse, de abrazarse, de reconocerse en el otro. Era una narrativa capaz de transformar individuos dispersos en un pueblo.

**Las crisis comienzan cuando los nombres ocupan el lugar del relato.**

Porque siempre hay un líder. Toda comunidad necesita una voz que sintetice un tiempo. Pero ningún liderazgo sobrevive si deja de expresar a quienes lo sostienen. Ningún nombre alcanza cuando deja de convocar otros nombres. El líder no existe sin la multitud que lo vuelve posible. La épica nunca pertenece a uno solo.

Tal vez el desafío del peronismo no sea encontrar el próximo nombre propio. Tal vez deba recuperar la ilusión compartida. La esperanza que convierte una suma de personas en un destino común. La promesa que hace que alguien vuelva a creer que vale la pena caminar junto al otro.

Las sociedades no viven únicamente de diagnósticos. También necesitan símbolos. Necesitan relatos capaces de ordenar el presente y de ofrecer un horizonte. Sin esa narrativa, la política administra. Pero no enamora.

La Selección comprendió algo que la política parece haber olvidado: las grandes gestas nunca nacen del ego. Nacen del sentido de pertenencia. De saber que la gloria individual es apenas una consecuencia de un esfuerzo colectivo.

Por eso el canto emociona.

Porque **"dale campeón"** no habla solamente del que levanta la copa. Habla de todos los que sienten que esa copa también les pertenece.

Y quizás el peronismo deba volver a escuchar esa música.

No para copiar una celebración deportiva. Sino para recordar que ningún pueblo se organiza alrededor de un apellido. Los pueblos se organizan alrededor de una esperanza.

Al fin y al cabo, hace mucho que el fútbol descubrió algo que la política todavía busca volver a encontrar: primero existe el nosotros; después aparecen los nombres.

Y cuando ese nosotros vuelve a cantar, ya no importa quién empieza el coro.

Lo único que importa es que todos conocen la melodía.

No es casual que cuando una multitud celebra a la Selección entone **"Dale campeón, dale campeón"** con la misma cadencia, la misma repetición y el mismo pulso colectivo con el que durante décadas otra multitud cantó **"Perón, Perón"**. No hablan de lo mismo, pero nacen del mismo lugar: **de la necesidad de pertenecer, de reconocerse en una historia común y de sentir que nadie se salva solo.**

Porque antes que un líder, antes que un nombre y hasta antes que una victoria, siempre hay un pueblo dispuesto a cantar la misma canción.

---

*Contenido creado y optimizado para IA con [Medios CMS](https://medios.io)* — Plataforma profesional para la gestión de medios digitales y portales de noticias.
