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# Argentina e Inglaterra: el contexto geopolítico más allá del Mundial

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### ***Por Rogério Carvalho ****

### ***La ciudad de Atlanta, en Estados Unidos, es testigo de un partido cuya disputa trasciende la mera condición de buscar ser finalista en el Mundial de fútbol: están en juego narrativas contrapuestas sobre la soberanía del archipiélago de las Malvinas, que aún no tiene una solución clara.***

La animosidad entre argentinos e ingleses tiene su origen en la invasión del archipiélago de las Malvinas en 1833, que se remonta a la época dorada del expansionismo marítimo londinense, cuya característica esencial era obtener el control de territorios de ultramar con el objetivo de asegurar el suministro de materias primas y puntos de abastecimiento dentro de la maquinaria extractivo-comercial del siglo XIX, producto de la Revolución Industrial.

El poder británico fue responsable del dominio marítimo mundial hasta principios del siglo XX y, tras la Segunda Guerra Mundial, fue testigo del proceso de descolonización, especialmente en territorios ubicados en los continentes africano y asiático. Sin embargo, se mantuvo una reserva de lugares considerados estratégicos para el mantenimiento de la relevancia global entre las naciones, incluso después de ser superada por Estados Unidos, Rusia y China, que, junto con Francia, conforman el grupo de cinco naciones con derecho a veto en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas.

El archipiélago de las Islas Malvinas forma parte de esta estructura de poder. Su ubicación privilegiada en un triángulo marítimo con África, América y la Antártida, al ser la puerta de entrada a la ruta de paso austral a través del continente americano, esencial en caso de una interrupción del Canal de Panamá, ya demuestra el valor geoestratégico de la zona, además de la riqueza mineral en sus alrededores y su proximidad al continente helado, una frontera aún por explorar por la codicia de las potencias industriales. En tiempos de tierras raras y minerales críticos, la narrativa de la disputa y la presencia en estos espacios se vuelve esencial para la supervivencia de las naciones en el siglo XXI.

Sin embargo, Argentina cuestiona la permanente presencia inglesa en el imaginario de los habitantes locales, una afirmación que aún no ha tenido eco en la comunidad internacional. La delicada cuestión de esta disputa no solo concierne a la controversia bilateral, sino también a la imposición colonial que impide el pleno desarrollo de las naciones mediante la extracción ilegal de riqueza por parte de la metrópoli y obstaculizando la integración y la seguridad regionales. Esta situación puede darse en otros escenarios globales donde la codicia de las potencias puede establecer una presencia militar-estratégica que interfiere con la soberanía de los Estados-nación.

El contexto geopolítico, además de abarcar la disputa sobre las narrativas de integridad territorial por parte de Argentina y la posición de autodeterminación de los pueblos, incluye también tensiones diplomáticas, ya que la persistencia de la fricción política se debe a acciones unilaterales de carácter exploratorio respecto a los recursos naturales por parte de la potencia administradora en el territorio en disputa, lo cual contradice las disposiciones de las Naciones Unidas, que consideran a las Islas Malvinas como un territorio no autónomo desde 1946.

Por esta razón, durante grandes eventos deportivos como la Copa Mundial, se convierte en el escenario idóneo para recordar a las naciones los nefastos efectos de siglos de colonialismo en la región. No se trata solo de un partido de fútbol, ​​sino de reabrir heridas que aún permanecen abiertas. Por eso, las canciones de la hinchada mencionan a los héroes de la Guerra de las Malvinas, quienes, como luchadores por su patria, demuestran que es posible combatir en escenarios desfavorables contra adversarios más poderosos.

Es en la imagen del gol con la mano de Diego Armando Maradona en 1986, celebrado por la hinchada, donde se reaviva la causa argentina de la plena reintegración del archipiélago. No se trata de iniciar un nuevo conflicto armado en el Atlántico Sur, sino de una oportunidad para instar nuevamente a los británicos a resolver pacíficamente la disputa de soberanía y trabajar en armonía para establecer la paz, evitar la escalada de militarización y reflexionar sobre la aplicación de premisas geopolíticas explotadoras que vulneran la independencia y soberanía de las naciones en territorios insulares de ultramar, bajo el pretexto de imponer la gestión de los recursos a potencias extranjeras sin la debida compensación a los pueblos que son los verdaderos poseedores de este derecho.

****Profesor de Derecho Internacional y Jurista***

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